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La Controversia de Sión
Douglas Reed

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Capítulo 30

La batalla decisiva

La guerra de 1914-1918 fue la primera guerra de naciones, como distinta de los ejércitos; las manos que lo dirigieron alcanzaron los hogares de la mayoría de los europeos, y muchos países non-europeos, Ésta fue algo nuevo en el mundo, pero fue predicha por los conspiradores del Comunismo y el Sionismo. Los Protocolos de 1905 dijeron que la resistencia al plan allí desplegado, sería enfrentada por "la guerra universal"; Max Nordau en 1903, dijo que la ambición Sionista de Palestina, se lograría a través de "la próxima guerra mundial".

Si tales palabras fueran a ser cumplidas, y así adquirir el estado de "conocimiento misterioso" revelado antes del evento, la conspiración tenía que ganar el control de los gobiernos involucrados para que sus actos de política Estatal, y en consecuencia sus operaciones militares, pudieran desviarse para servir los fines de la conspiración, no los intereses nacionales. El presidente norteamericano ya era (es decir, desde 1912) el cautivo de "consejeros" secretos, tal como se ha mostrado; y si la descripción que hace el Sr. House de él (igual que en la novela anónima y en los reconocidos Papeles Privados) es correcta, él encaja en el cuadro entregado por los Protocolos más temprano, "...nosotros reemplazamos al gobernante por una caricatura de presidente, tomado de la chusma, del medio de nuestras criaturas títeres, nuestros esclavos."

Sin embargo, al Sr. Wilson no se le exigió tomar una parte muy activa en llevar más allá el gran "plan" en las fases tempranas de la Primera Guerra Mundial; él cumplió su función después. En el comienzo, el objetivo principal estaba en ganar el control del Gobierno británico. El forcejeo para hacer esto duró dos años y acabó en la victoria para los intrigantes cuyas actividades eran desconocidas para las masas públicas. Esta batalla, luchada en el "laberinto" de la "política internacional", fue la batalla decisiva de la Primera Guerra Mundial. Es decir (como ninguna decisión es en la vida definitiva, y siempre puede modificarse por una decisión posterior), produjo el más grande y el más perdurable efecto en el curso posterior del Siglo 20; estos efectos continuaron dominando los eventos entre las guerras y durante la Segunda Guerra Mundial, y en 1956 puede verse que forma la causa más probable de alguna Tercera "Guerra Universal". Ningún choque de armas durante la guerra 1914-1918 produjo un efecto en el futuro comparable con aquel provocado por la captura del Gobierno británico en 1916. Este proceso estaba oculto de las masas involucradas. De comienzo a fin los Bretones creían que ellos sólo tenían que tratar con un Señor de la Guerra Teutónico impetuoso, y norteamericanos, que los incorregibles buscadores de problemas de la gente europea era la causa de la raíz del levantamiento.

En Inglaterra en 1914 la situación provocada en Norteamérica por la cautividad secreta del Presidente Wilson no prevaleció. Los puestos políticos y militares líderes estaban en manos de hombres que pusieron cada propuesta para la conducta política y militar de la guerra a prueba: podría esto ayuda a ganar la guerra y era esta en interés de su país. En estas respuestas el Sionismo fallaba. La historia de los primeros dos años de la guerra de cuatro-años, es aquella de la lucha detrás de los escenarios para desalojar a esos [245] hombres obstructivos y para suplantarlos por otros, hombres sumisos.

Antes de 1914, la conspiración sólo había penetrado hasta las antecámaras (aparte del fatal paso del Gobierno de Balfour en 1903). Después de las 1914, un círculo que se mpliaba de hombres importantes se asociaron ellos mismo con la empresa diversionista, el Sionismo. Hoy las "consideraciones prácticas" (de popularidad pública u hostilidad, votos, apoyo financiero y oficinas) las cuales influencian a los políticos en estas materias son bien conocidas, porque ellas han sido mostradas por muchas publicaciones auténticas. En ese momento, un político en Inglaterra debía ser excepcionalmente astuto o perspicaz para ver en los Sionistas, los poseedores de las llaves en el avance político. Por consiguiente, el motivo Balfoureano de capricho romántico los puede haber impelido; los anales son inciertos en ese período y no explican lo inexplicable. Es más, el ciudadano inglés siempre ha tendido a darle a sus acciones una guisa de propósito de alta moral, y para persuadirse ellos mismos en creerlo; esto llevó a Macaulay para observar que "no conocemos un espectáculo tan ridículo como el público británico en uno de sus ataques periódicos de moralidad". Posiblemente, entonces, algunos de los hombres que se unieron en esta intriga, (la cual lo era indudablemente) pensaban que estaban haciendo lo correcto. Este proceso de auto-engaño es mostrado por una declaración, descubierta por mí, qué claramente identifica un grupo de pro-Sionistas en altas posiciones inglesas en ese momento, y ofrece un motivo del tipo satirizado por el Sr. Macaulay.

Esto viene del Sr. Oliver Locker-Lampson, a principios de este siglo, miembro conservador del parlamento. Él no jugó ningún rol importante y fue notorio, si en lo absoluto, sólo por su apoyo posterior, fanático del Sionismo dentro y fuera del parlamento, pero era un amigo personal de los principales hombres que engendraron el Sionismo en el pueblo británico. En 1952, en un periódico semanal de Londres, escribió:

"Winston, Lloyd George, Balfour y yo, crecimos como Vigorosos Protestantes que creen en la venida de un nuevo Salvador cuando Palestina retorne a los judíos". Ésta es la idea Mesiánica del Milenio de Cromwell, encajada en el Siglo 20. Sólo los hombres nombrados podrían decir si la declaración es verdad, pero uno de ellos sobrevive. Si ésta es la verdadera base del Protestantismo, vigoroso o de otra forma, los lectores pueden juzgar por sí mismos. Nadie podrá discutir que es una base legítima para la conducta de política Estatal o de operaciones militares en la guerra. También, por supuesto, expresa la misma idea impía que movió al Profeta Monk y todos los hombres similares: que Dios ha olvidado su deber y, habiéndolo predefinido, debería haber sido hecho por él. Sin embargo, un grupo se había formado y nosotros también podemos usar para este grupo el nombre que este hombre le dio: Vigorosos Protestantes.

La Primera Guerra Mundial comenzó, con Protestantes Vigorosos estos ambiciosos de lograr el poder que les permitiera desviar las operaciones militares en Europa a la causa de procurar Palestina para los Sionistas. El Dr. Weizmann que no había estado ocioso desde que nosotros lo vimos por última vez encerrado en una habitación de un hotel con el Sr. Balfour en Manchester en 1906, en seguida entró en la acción: "ahora es el momento. . . las consideraciones políticas serán favorables", escribió en octubre de 1914. Buscó al Sr. C.P. Scott, editor del Manchester Guardián, que era muy adicto (entonces como ahora) a cualquier causa non-nativa [246]. El Sr. Scott estaba encantado de saber que su visitante era"un judío que odiaba a Rusia" (Rusia, la aliada de Inglaterra, en ese momento estaba salvando a los ejércitos británicos y franceses de Occidente, atacando desde Oriente) y en seguida lo llevó a desayunar con Sr. Lloyd George, entonces Canciller del Fisco. El Sr. Lloyd George (a quien el Dr. Weizmann encontró "extremadamente impertinente" acerca de la guerra en Europa) era "cálido y animoso" sobre el Sionismo y sugirió otra reunión con Sr. Balfour. Esto sucedió el 14 de diciembre de 1914. El Sr. Balfour, recordando la conversación de 1906, preguntó "bastante indiferente", si podría ayudar al Dr. Weizmann de alguna forma práctica, recibiendo la respuesta, "No mientras las armas estén rugiendo; cuando la situación militar se ponga más clara vendré nuevamente" (la Señora Dugdale con cuyo relato el Dr. Weizmann está de acuerdo: "Yo no continué en esta apertura, el tiempo y lugar no eran propicios". Ésta fue la reunión en que el Sr. Balfour gratuitamente dijo que "cuando las armas se detengan de disparar, usted podrá conseguir su Jerusalén").

El Dr. Weizmann no se asió ávidamente a la oferta "bastante indiferente" del Sr. Balfour por una buena razón. La oficina principal Sionista en ese momento estaba allí, en Berlín y los colegas del Dr. Weizmann estaban convencidos que Alemania ganaría la guerra. Antes de que ellos pusieran cualquier carta sobre la mesa, deseaban estar seguros sobre esto. Cuando, después, ellos resolvieron apostar a la carta Aliada, "las armas" todavía estaban "rugiendo". El Dr. Weizmann no se detuvo por el pensamiento de la carnicería que estaba ocurriendo en Europa "a consecuencia de la apertura". Tal como le dijo de verdad al Sr. Balfour (y Sr. Balfour ciertamente, no entendió lo que estaba en la mente de su visitante), "el tiempo. . . no era propicio", y el Dr. Weizmann quiso esperar "hasta que la situación militar se ponga más clara."

Significativamente, algunos de los hombres involucrados en estas entrevistas públicamente-desconocidas parecen haber buscado cubrir a sus datos; se suponía que el destino de Inglaterra era su única preocupación en el momento. Ya he dado una instancia clara de esto: la confusión sobre la fecha de la segunda reunión de Sr. Balfour con Dr. Weizmann, una ya descrita. El Sr. Lloyd George, en forma semejante, escribió que su primera reunión con el Dr. Weizmann ocurrió en 1917, cuando era Primer Ministro, y lo llamó una "casualidad". El Dr. Weizmann corrigió esto desdeñosamente: "en realidad la abogacía del Sr. Lloyd George de la patria judía predataba largamente su ascensión como Primer Ministro y nosotros tuvimos varias reuniones en los años intermedios".

Una tercera reunión con el Sr. Balfour siguió, "una tremenda charla que duró varias horas" y terminó "extremadamente bien". El Dr. Weizmann, una vez más, expresó su "odio por Rusia", el estresado aliado de Inglaterra. El Sr. Balfour se preguntó ligeramente "cómo un amigo de Inglaterra podría ser tan anti-ruso cuando Rusia estaba haciendo tanto para ayudar a Inglaterra a ganar la guerra". Como en la ocasión anterior, cuando aludió a la convicción anti-Sionista de los judíos británicos, él parece no haber tenido ninguna intención real de reprochar, y concluyó, "es una gran causa por la que usted está trabajando; usted tiene que venir de nuevo y de nuevo". [247]

El Sr. Lloyd George también advirtió al Dr. Weizmann que "habría indudablemente una fuerte oposición de ciertos sectores judíos" y el Dr. Weizmann dio su respuesta, que de hecho "los judíos ricos y poderosos estaban en su mayor parte contra nosotros". Extrañamente, esta insinuación parece haber impresionado a los Protestantes Vigorosos, que eran fundamentalmente hombres ricos y poderosos y ellos pronto se volvieron hostiles a sus compañeros, los judíos de Inglaterra, tal como su inoportuno, el Dr. Weizmann de Rusia.

La oposición al Sionismo se desarrolló desde otra fuente. En lugares más altos, aun se encontraban hombres que sólo pensaban en su deber nacional y en ganar la guerra. Ellos no perdonarían el "odio" a un aliado militar o desposarse con una"exhibición" desgastante en Palestina. Estos hombres eran el Sr. Herbert Asquito, (Primer Ministro), el Señor Kitchener, (Ministro para la Guerra), el Señor Douglas Haig (quién se hizo Comandante en jefe en Francia), y el Señor William Robertson (Jefe-de-Staff en Francia, más tarde Jefe del Staff General Imperial).

El Sr. Asquith fue el último líder Liberal en Inglaterra que buscó darle al"Liberalismo" un significado armónico con el interés nacional y las creencias religiosas, como opuesto al significado que se le ha dado al término en las últimas cuatro décadas (aquel atribuido a él por los Protocolos: "Cuando nosotros introdujimos en el organismo Estatal el veneno del Liberalismo, la totalidad de su complexión política sufrió un cambio; Los Estados han sido cogidos con una enfermedad mortal, una que envenena la sangre. . . "). Con su Liberalismo más tarde derrocado, en el primer sentido, murió Inglaterra; y de hecho el Partido mismo entró en el declive y se derrumbó, dejando sólo un nombre usado principalmente como "cubierta" por el Comunismo y su legión de "soñadores utópicos".

El Sr. Asquith supo por primera vez de la intriga que estaba preparándose cuando recibió una propuesta para un Estado judío en Palestina de un Ministro judío, el Sr. Herbert Samuel, que había estado presente en el desayuno Weizmann-Lloyd George en diciembre de 1914; estos dos habían sido de antemano informados de ello. El Sr. Asquith escribió, "... La propuesta de Samuel en favor de la anexión británica de Palestina, un país del tamaño de Gales, mucho de él montaña yermas y parte de él sin agua. Él piensa que podríamos plantar en este no muy prometedor territorio, tres o cuatro millones de judíos. . . No me siento atraído a esta propuesta sumada a nuestras responsabilidades. . . El único guerrillero de esta propuesta es Lloyd George, y no necesito decir que a él le interesa una maldición los judíos o su rol en el futuro. . . "

El Sr. Asquith (quién correctamente sumó al Sr. Lloyd George) permaneció en la misma opinión hasta el final. Diez años después, cuando largo tiempo había pasado fuera de la oficina, visitó Palestina, y escribió, "Esta charla de hacer de Palestina un Hogar Nacional para los Judíos, me parece tan fantástica como siempre lo ha sido". En 1915, por su respuesta adversa, fue hecho objeto él mismo y su salida de la oficina, de la intriga. Tan largo como pudo, dejó fuera a su país de la aventura Palestina; aceptó la
opinión de los líderes militares que la guerra sólo poría ganarse (si en lo absoluto) en el campo de batalla principal, en Europa. [248]

El Señor Kitchener que sostenía esta visión, tenía una inmensa autoridad y popularidad pública. El objetivo militar superior en esa fase, sostuvo, era mantener a Rusia en la guerra (los Sionistas querían la destrucción de Rusia y así los informaron a los Vigorosos Protestantes). El Señor Kitchener fue enviado a Rusia por el Sr. Asquith en junio de 1916. El crucero Hampshire, y el Señor Kitchener en él, desaparecieron. Las buenas autoridades concurren que él era el hombre que podría haber apoyado a Rusia. Un obstáculo formidable, para ambos, para la revolución mundial y para la empresa Sionista, había desaparecido. Probablemente el Sionismo no habría podido encajarse en Occidente, si él hubiese vivido. Recuerdo que los soldados en el Frente Occidental, cuando escucharon la noticia, sentían que habían perdido una batalla mayor. Su intuición era más verdadera de lo que realmente sabían.

Después de eso, sólo Asquith, Robertson, Haig y los judíos de Inglaterra estaban entre el Sionismo y su meta. El círculo de la intriga se ensanchó. The Times y el Sunday Times se unieron al Manchester Guardián en su entusiasmo por el Sionismo, y alrededor de los nuevos hombres en el Gabinete Ministerial, agregaron a Balfour y a Lloyd George. El Señor Milner (casi uniéndose a ellos) anunció que "si los Árabes piensan que Palestina se transformará en un país árabe, ellos están muy equivocados"; en ese momento el Coronel Lawrence estaba agitando a los Árabes para sublevarse contra un enemigo de los Aliados, los Turcos. El Sr. Philip Kerr (Más tarde Lord Lothian, en ese momento el amanuense de Sr. Lloyd George) decidió que "una Palestina judía" debía salir del castigo al "perro rabioso en Berlín" (tal como el Kaiser fue descrito para la "chusma"). Sir Mark Sykes, Ministro Jefe del Gabinete para la Guerra, era "uno de nuestros más grandes hallazgos" (Dr. Weizmann), y amplió la idea en "la liberación de los judíos, de los Árabes y los Armenios".

Por medio de tales falsas sugerencias "la multitud" es una y otra vez "persuadida". Los Árabes y los Armenios estaban donde siempre habían estado y no aspiraban a ser llevados a algún otro lugar. Los judíos en Europa eran tan libres o cautivos como otros hombres; los judíos de Palestina habían demostrado su deseo por irse a Uganda, los judíos de Europa y América quisieron quedarse donde ellos estaban, y sólo los khazar convertidos al Judaísmo de Rusia, bajo sus directores Talmúdicos, deseaban poseer Palestina. La invención de Sir Mark de esta fórmula fue uno de los grandes infortunios para la posteridad, ya que implicó que la aventura Palestina fue la primera de varias, todas semejantes. Al contrario de los otros Vigorosos Protestantes, él era un experto en los asuntos del Medio Oriente y debe de haberlo sabido bien.

Otro reclutado, el Señor Robert Cecil, también usó esta fórmula engañosa, "Arabia para los Árabes, Judea para los judíos, Armenia para los Armenios" (la liberación de Armenia estaba perdida de vista en los eventos posteriores), y su caso también es curioso, ya que la habilidad política es innata en los Cecils. El Sionismo tenía el extraño poder de provocar aberraciones en hombres sabios. El Sr. Balfour (mitad Cecil) tenía la sabiduría de los Cecilian en otras materias; escribió un documento sobre la reorganización de Europa después de la guerra, que hasta hoy está vigente como modelo de habilidad política prudente, considerando que en el asunto del Sionismo actuaba como un hombre narcotizado. [249]

El caso de Sr. Cecil es similarmente inexplicable. Recuerdo una conferencia dada en Berlín (en los años de 1930) sobre la Liga de Naciones. Alto, inclinado, una mirada de halcón, hereditariamente dotado, profirió advertencias sobre el futuro como si fuese alguna revelación desde la cima de la montaña, y sepulcralmente invocó a "los profetas hebreos". Como joven periodista quedé muy impresionado sin comprender lo que él quiso decir. Hoy, cuando he aprendido un poco, aun es misterioso para mí; si Jeremías, por ejemplo, fue algo, él era un anti-sionista.

Todavía el Dr. Weizmann dice específicamente de Lord Robert, "Para él, elreestablecimiento de una Patria judía en Palestina y la organización del mundo en una gran federación eran rasgos complementarios del próximo paso en la dirección de los asuntos humanos. . . Uno de los fundadores de la Liga de la Naciones, él consideraba que la Patria judía era de igual importancia que la propia Liga."

Aquí se muestra el gran secreto; Pero, ¿Lo percibió Lord Robert? La conquista de Palestina para los Sionistas de Rusia era "el próximo paso" en "la dirección de los asuntos" humanos (el dictum de Lord Acton sobre "el plan" y "los gerentes" vuelven a la mente). La "federación mundial" se describe como una parte coexistente del mismo plan. La teoría básica de esa liga, en sus diferentes formas, ha demostrado ser que, las naciones deben rendir su soberanía, para que los nacionalismos separados desaparecieran (éste, por supuesto, también es el principio básico de los Protocolos). Pero si las naciones va a desaparecer, por qué el proceso de su eliminación debe comenzar con la creación de una nueva nación, a menos que esta va a ser la autoridad suprema en "la dirección de los asuntos humanos" (esta concepción de una nación suprema atraviesa el Antiguo Testamento, el Talmud, los Protocolos y el Sionismo literal por igual).

Así la adopción de Lord Robert del Sionismo llega a ser incomprensible, ya que su heredada sabiduría lo hizo totalmente consciente de los peligros del despotismomundial
y en ese mismo período le escribió al Sr. House en norteamérica:

"Nosotros debemos hacer algún esfuerzo real para establecer una maquinaria de paz cuando esta guerra haya terminado, no tengo ninguna duda. . . Un peligro me parece ser ese que apunta demasiado a. . . . . Nada dañó más a la causa de la paz que el quiebre de los esfuerzos después de Waterloo en esta dirección. Ahora es normalmente olvidado que la Alianza Sagrada comenzó originalmente como una Liga para Promulgar la Paz. Desgraciadamente, se permitió desviar sus energías de tal manera que realmente se transformó en una liga para levantar la tiranía, con la consecuencia que generalmente fue desacreditada, además haciendo un daño infinito de otras formas. . . El ejemplo muestra cuan fácilmente los esquemas mejor intencionados pueden llegar al pesar."

Las citas muestran que el Señor Cecil debe de haber sido consciente del peligro de"desviar las energías"; también muestra que él entendió mal la naturaleza del Sionismo, si la opinión atribuida a él por el Dr. Weizmann es correcta. Cuando él escribió estas palabras, una nueva "'Liga para Promulgar la Paz" estaba siendo organizada en EEUU por el propio cuñado del Sr. House, el Dr. Mezes; era el precursor de varias ideas que han salido a flote de gobierno-mundial, en las cuales la intención de [250] grupos poderosos para preparar "una liga para levantar la tiranía" en el mundo ha sido claramente revelada.

Así, cuando había pasado un mes y medio del fin de la Primera Guerra Mundial, los Vigorosos Protestantes, quienes miraban hacia Palestina, no hacia Europa, era una numerosa banda de hermanos, descascarando el centro ruso-Sionista. Leopold Amery, Ormsby-Gore y Ronald Graham se unieron a los "amigos" nombrados mas arriba. El Sionismo había metido el pie en cada departamento del gobierno, excepto en la Oficina de Guerra. Cualquiera fuese la naturaleza original de su entusiasmo por el Sionismo, los premios materiales en esta fase indisputablemente clamaban; la intriga era dirigida a desalojar a los hombres de la oficina y tomar sus lugares.

El obstructivo Primer Ministro, el Sr. Asquith, fue alejado al final de 1916. Las páginas del ayer revelan ahora la forma como esto fue hecho, y el paso del tiempo permite juzgar los resultados. El motivo ofrecido a las masas públicas fue que el Sr. Asquith era ineficiente prosiguiendo la guerra. La sinceridad de la disputa puede ser probada por lo que siguió; el primer acto de sus sucesores fue desviar las fuerzas a Palestina y a consecuencia de eso, Sr. Lloyd George casi perdió la guerra completamente.

El 25 de noviembre de 1916, el Sr. Lloyd George recomendó que su jefe se retire de la presidencia del Concilio de Guerra en favor del Sr. Lloyd George. Normalmente tal demanda habría sido suicida, pero éste era un gobierno de coalición y el Liberal Sr. Lloyd George fue apoyado en su demanda por los líderes Conservadores, el Sr. Bonar Law y Sir Edward Carson, de tal manera que fue un ultimátum. (¡Estos dos probablemente tenían honestamente fe en las habilidades superiores del Sr. Lloyd George; no puede ser sospechosos de duplicidad Conservadora, lo suficientemente profunda para prever que él finalmente destruiría el Partido Liberal!)

El Sr. Lloyd George también requirió que el incompetente (y Conservador) Sr. Balfour fuese sacado de Primer Lord del Almirantazgo. El Primer Ministro Liberal rehusó indignadamente rendirse el Concilio de Guerra o despedir al Sr. Balfour (el 4 de diciembre). Él recibió entonces la renuncia del Sr. Balfour, en donde el le envía una copia de su propia carta en que se niega a despedir al Sr. Balfour. Luego de lo cual el Sr. Balfour, aunque se mantenía dentro de su hogar por un mal resfrío, encontró la fuerza para enviar otra carta en la cual insistía en renunciar, como el Sr. Lloyd George había exigido, y Sr. Lloyd George también renunció:

El Sr. Asquith fue dejado solo. El 6 de diciembre, el Sr. Balfour (renunciado al dictado del Sr. Lloyd George) se sintió lo suficientemente bien para recibir al Sr. Lloyd George. Esa tarde los líderes del Partido se reunieron y anunciaron que ellos servirían gustosamente bajo el Sr. Balfour. El Sr. Balfour rechazó la idea pero ofreció servir gustosamente bajo el Sr. Lloyd George. El Sr. Lloyd George se transformó entonces en Primer Ministro y designó al incompetente Sr. Balfour como Ministro del Exterior. Así los dos hombres se comprometieron privadamente para apoyar al Sionismo que fue llevado así a las oficinas políticas más altas y desde ese momento, las energías del gobierno británico se dirigieron a procurar Palestina para los Sionistas sobre todos los otros propósitos de ese momento. (En 1952 leí una carta en el Jewish Journal Commentary [251], de Nueva York, donde deja ver que los judíos de North Wales habían, por medio de sus votos, jugado un rol decisivo en la elección del Sr. Lloyd George. Estoy creíblemente informado, también, que en su práctica como abogado, recibió muchos negocios Sionistas, pero no puedo atestiguar de eso. En su caso, la explicación de motivos venales no puede descontarse, a mi juicio; la inexactitud de sus declaraciones sobre sus relaciones con el Sionismo que el Dr. Weizmann corrige dos veces, es sugestivo).

Así las figuras centrales en la fase se reagruparon a sí mismos. El Sr. Lloyd George, un pequeño e inteligente abogado, en un traje formal con cola entre sus colegas más altos, muchos de ellos aun con sus trajes antiguos, parecía un gorrión entre los cuervos. Al su lado estaba el Sr. Balfour, alto, laxo, siempre listo con una fatigada respuesta cínica a una pregunta honesta, dado al tenis verbal algo suave; Puedo verlo ahora, paseándose soñadoramente por el Parque de Saint James hacia la Cámara. Alrededor de estos dos, el coro griego de los Ministros del Gabinete, secretarios de Ministros y altos oficiales que habían descubierto su Vigoroso Protestantismo. Algunos de estos compañeros de viaje de Sión, pueden haber sido honestamente engañados, y no haber comprendido en qué carro se montaban. El Sr. Lloyd George fue la primera figura mayor en una larga línea de otros, que sabían lo que era una vagón de cola cuando vieron uno; a través de ellos las inocentes palabras, "políticos del vigésimo Siglo", ganaba un significado siniestro y el siglo le debe mucha de sus pruebas a ellos.

Tal como la diversión de la fuerza militar británica para un propósito extranjero, uno robusto resistente que solo permaneció después de la muerte de Señor Kitchener y el desalojo del Sr. Asquith. La figura fornida del Señor William Robertson enfrentaba al grupo alrededor del Sr. Lloyd George. Si él se hubiese unido a él, podría tener los títulos, recepciones, libertades, órdenes, cajas de oro, y cintas hasta la cintura; él podría tener las fortunas por "los derechos" de cualquier cosa que escribiera (o cualquier fantasma para él); podría tener bulevares nombrados en su nombre y habría desfilado a través de alegres ciudades en Europa y Norteamérica; podría tener el Congreso y la Cámara de los Comunes de pie anteél y habría entrado en Jerusalén en un caballo blanco. Él no recibió una dignidad ni siquiera de sus pares, y es raro entre los mariscales del campo británicos en esto.

Él fue el único hombre alguna vez, en llegar a ese alto rango desde lo privado. En Inglaterra con un ejército profesional pequeño, éste era un gran logro. Él era un hombre simple, honesto, de peso, robusto en el rasgo; era del pueblo y se parecía a un sargento-mayor de buena estampa. Su único apoyo, en su lucha, estaba en el comandante en Francia, el Señor Douglas Haig, que era de la casta de los oficiales de caballería, con buena facha y militar, el ideal de un soldado de lo que un oficial debería ser. Robertson, el viejo soldado rudo, tenía (renuentemente) que asistir a algunas de las festividades para colectar dinero en las cuales las damas de la sociedad, en tiempos de guerra, se mantienen ocupadas, y en una de estas cosas así, vio a la Señora Constance Stewart Richardson, quien se sintió movida a realizar bailes con las lencerías y formas de Isadora Duncan. Un general, notando la impaciencia de Robertson, dijo, "Usted debe admitir ella tiene unas piernas muy finas". "Umph, sólo igual que cualquier otra maldita pierna", gruñó Robertson.

En este último hombre yacía la tarea de frustrar la diversión del ejército británico a Palestina [252], si él pudiera hacerlo. Consideraba todas las propuestas exclusivamente en relación con la guerra y victoria; si ayudara a la victoria de la guerra, el motivo era para él indiferente; si no lo hacía, se oponía sin considerar cualquier otro elemento. En esa base él decidió que la propuesta Sionista era una peligrosa "exhibición" que sólo podría retardar y podría poner en peligro la victoria. Nunca discutió y no puede no haber sospechado siquiera alguna implicación política; éstas eran irrelevantes para él.

Le había dicho al Sr. Asquith en 1915, "Obviamente el método más efectivo" (de derrotar los Poderes Centrales) "es derrotar decisivamente al principal ejército alemán, el cual aun está en el Frente Occidental". Por consiguiente él aconsejó urgentemente contra, "campañas auxiliares en teatros menores y el vaciamiento de las fuerzas en Francia. . . La piedra angular por la cual todos los planes y propuestas deben probarse con respecto a los objetivos de la guerra."

Las personas involucradas en la guerra, eran afortunadas si sus líderes razonaran así, y desafortunadas si ellos se desvían de este razonamiento. Por esa lógica conclusiva, la empresa Palestina (una empresa política) quedaba fuera. Cuando el Sr. Lloyd George se transformó en Primer Ministro, duplicó todos sus esfuerzos inmediatamente para desviar la fuerza a una campaña mayor en Palestina:"Cuando formé mi gobierno, inmediatamente levanté el asunto en la Oficina de Guerra sobre una campaña extensa en Palestina. Sir William Robertson que estaba muy ansioso de evitar el peligro de que parte de la tropa fuese enviada de Francia a Palestina. . . vigorosamente se opuso a esto y de momento ganó su punto."

Sir William Robertson corrobora: "Hasta diciembre de 1916" (cuando el Sr. Lloyd George llegó a ser Primer Ministro) "las operaciones más allá del Canal de Suez habían sido esencialmente defensivas en principio, el personal gubernamental y del Staff de Generales igualmente. . . reconociendo la importancia superior de la lucha en Europa y la necesidad de dar el apoyo total allí a los ejércitos. Esta unanimidad entre Ministros y soldados no se obtuvo después que el Primer Ministro cambió de manos...La diferencia fundamental de opinión era particularmente molesta en el caso de Palestina. . . El nuevo Gabinete de Guerra había estado en existencia sólo unos días cuando ordenó al Staff de Generales examinar la posibilidad de extender las operaciones en Palestina. . . El Staff de Generales puso el requisito de tres divisiones adicionales y éstas sólo podrían obtenerse de los ejércitos en el Frente Occidental. . . El Staff de Generales dijo que el proyecto demostraría ser una gran fuente de turbación y dañaría nuestras perspectivas deéxito en Francia. . .” Estas conclusiones defraudaron al Ministro...quién deseaba ver Palestina ocupada en seguida, pero ellos no podían negarse. . . En febrero el Gabinete de Guerra se acercó nuevamente al jefe del Staff de Generales, preguntando qué progreso se había hecho en la preparación de una campaña en el otoño en Palestina."

Estos pasajes muestran cómo el curso de la política Estatal y de las operaciones militares en la guerra puede ser "desviadas" entre bastidores por la presión política. En este caso, el problema de la batalla entre los políticos y los soldados afecta las vidas de [253] las naciones en el presente, en los años de 1950.

El Sr. Lloyd George entonces, se reforzó el mismo mediante un movimiento que una vez más, muestra el largo pensamiento que debe haber entrado en la preparación de esta empresa, y la selección cuidadosa de los "administradores", para apoyarla, eso debe haber sucedido. Propuso que el Gabinete de Guerra "tome en cuenta el asesoramiento de los Dominios [colonias], en una medida mucho mayor que hasta aquí en la prosecución de la guerra". Póngalo de esta manera, la idea atrajo enormemente a las masas públicas en Inglaterra. Los combatientes de Canadá, Australia, Nueva Zelanda y África Sur estaban haciendo campaña hombro a hombro con sus propios hijos. La respuesta inmediata de los países al otro lado del mar, al peligro del "viejo país" había tocado el corazón Británico de los nativos, y estaba muy contento que sus líderes debían unirse más estrechamente con los suyos en la "prosecución de la guerra."

Sin embargo, "la palabra del diplomático" (y su intención) difería grandemente de su acción; ¡La propuesta del Sr. Lloyd George era meramente una "encubierta para traer a Londres al General Smuts desde África Sur, el cual era considerado por los Sionistas como su "amigo" más valioso fuera de Europa y Norteamérica y el General Smuts fue llevado para proponer la conquista de Palestina!

La población votante en África del Sur está dividida igualmente entre Afrikaners y sudafricanos angloparlantes, de tal manera que "el fluctuante 20 por ciento" era, si algo, mucho más firme allí que en EEUU. Los Sionistas se sentían capaces, y posiblemente el General Smuts creía que ellos eran capaces, de "entregar" un voto ganador de elecciones. Uno de sus colegas, un tal Sr. B.K. Long (un Miembro del Parlamento de Smuts y antes del London Times) escribió que "el sustancial voto judío, el cual era firmemente fiel a Smuts y su Partido" lo ayudó enormemente a tales victorias electorales. Su biografía menciona un gran legado de "un judío rico y poderoso" (un ejemplo de la falsedad de los cargos del Dr. Weizmann contra los judíos ricos y poderosos; a propósito, el mismo Sir Henry Strakosch, dejó un regalo similar al Sr. Winston Churchill) y regalos de algún adepto anónimo de una casa y un automóvil. Así las consideraciones político-partidarias que pesaron en él, eran similares a aquellas del Sr. Lloyd George, del Sr. House y más tarde de otros, y los factores materiales están razonablemente claros en su caso.

Sin embargo, el motivo religioso (o pseudo-religioso) frecuentemente es invocado en sus biografías (tal como fue a veces fue afirmado por el Sr. Lloyd George). Ellos declaran que preferían el Antiguo Testamento al Nuevo, y lo cita diciendo,"Mientras más viejo me pongo, más me vuelvo un Hebreísta". Yo lo encontré muchos años después, cuando supe cuan importante fue el rol jugado por él en esta historia. Él estaba entonces (1948) muy preocupado sobre la situación decadente en el mundo, y la parte explosiva de Palestina en él. Era de apariencia fina, de buena presencia y andar recto cuando ya tenía casi 80 años, de mirada perspicaz, y llevaba un poco de barba. Él era cruel y en ocasiones pudo haber sido descrito ligeramente cruel (si hubiese tenido los masa-periódicos en su contra en lugar de detrás de él) y su astucia política igualaba al Sr. Lloyd George. La propaganda lo retrató como el gran arquitecto de la conciliación Anglo-Boer; [254] cuando murió solo en su granja de Transvaal, las dos razas estaban más en la variación que en toda la vida, por lo que la verdadera conciliación permanecería para que se efectuara en las futuras generaciones. En África del Sur era una fuerza que dividía y todos supieron que el poder real detrás de su Partido era el grupo minero del oro y los diamantes, no el de Inglaterra; Johannesburgo era la base de su fuerza política. En 1948, cuando vino la prueba, él fue el primero en apoyar al Sionismo contra un Gobierno británico duramente presionado.

El 17 de marzo, 1917, el General Smuts llegó a Londres, en medio de inauditas ovaciones, y el derrocamiento del Sr. William Robertson estaba cercano. La recepción triunfante del General Smots era uno de los primeros ejemplos del ahora familiar "acrecentar" figuras públicas seleccionadas por una prensa que funciona con un botón. El método, en otra forma, es conocido entre los pueblos primitivos de su África nativa dónde "M'Bongo", el hechicero, camina delante del jefe, proclamándole "Gran Elefante, Temblador de Tierra, guerrero de los cielos" y cosas así.

El General Smuts fue presentado al Gabinete de Guerra Imperial como "uno de los generales más brillantes de la guerra" (Sr. Lloyd George). El General Smuts había de hecho dirigido una pequeña campaña colonial en África Oriental Sur, y cuandoél fue convocado a Londres, estaba emprendiendo una incompleta en África Oriental contra "un pequeño ejército, pero eficientemente entrenado en selva de 2.000 soldados alemanes y 20.000 nativos Askaris" (su hijo, el Sr. J.C. Smuts). El tributo fue así generoso (la opinión del Sr. Lloyd George de los soldados profesionales era baja: "No existe alguna profesión dónde la experiencia y el entrenamiento cuenta menos comparado con el juicio y olfato").

Por ese tiempo, el bueno para apartarse de "los generales", (de otros que no fuesen el General Smuts) el Sr. Lloyd George y su pequeño comité emprendedor de guerras habían ocupado una casa privada, "dónde ellos se sientan dos veces por día y ocupan todo su tiempo en la política militar, lo cual es mi trabajo; un pequeño grupo de políticos, bastante ignorante de la guerra y todas sus necesidades, están intentando ejecutar la guerra ellos mismos" (Sir William Robertson). A este cuerpo enclaustrado, en abril de 1917, el General Smuts mediante una invitación, presentó sus recomendaciones para ganar la guerra. Fue acomodado en esta forma:"La campaña en Palestina presenta posibilidades militares en incluso políticas muy interesantes... Allí restan para la consideración, los asuntos más importantes y complicados del Frente Occidental. Siempre me ha parecido como un infortunio. . . . que las fuerzas británicas se han visto totalmente absorbidas por este frente". (Cuando este consejo fue sugerido
Rusia estaba en el colapso, el traslado de los ejércitos alemanes al Frente Occidental era un evento obvio e inminente, y la amenaza a ese frente había aumentado de pronto al tamaño de un peligro mortal).

Esta recomendación le dio al Sr. Lloyd George el más alto apoyo militar (de África Oriental) qué él necesitaba, y él inmediatamente tenía al Gabinete de Guerra ordenando al Comandante militar en Egipto atacar hacia Jerusalén. El General Murray objetó que sus fuerzas eran insuficientes y fue sacado. De allí la Comandancia le fue ofrecida al General Smuts a quien el Sr. Lloyd George consideró que "probablemente proseguiría una campaña en esa área con gran determinación". [255]

Sir William Robertson ganó entonces su más grande victoria en la guerra. Él tuvo una charla con el General Smuts. Las cualidades como general nunca podrán ser estimadas porque nunca tuvo una oportunidad de probarlas en las pequeñas campañas en que él sirvió. Sus calidades como político, sin embargo, están más allá de toda duda; era el más cauto de los hombres, y fuertemente contrario a intercambiar los triunfos de Londres por el riesgo de un fiasco en el campo que podría destruir su futuro político en Africa del Sur. Por consiguiente, después de su charla con Sir William Robertson, rechazó la oferta del Sr. Lloyd George. (Si los eventos se volcaran él podría ahorrarse el fiasco, pero eso era imprevisible, y así, un conquistador más, perdió la oportunidad de entrar en Jerusalén en un corcel. Como los políticos habitualmente aman tales momentos, a pesar del aspecto cómico que el tiempo les da a menudo, más tarde se arrepintió de esto: ¡Haber entrado en Jerusalén! Eso sería memoria! "). En el momento le dijo al Sr. Lloyd George, "Mi profunda convicción está en que nuestra situación militar actual realmente no justifica una campaña ofensiva por la captura de Jerusalén y la ocupación de Palestina."

El Sr. Lloyd George no sería detenido ni tan siquiera por esta vuelta-de-cara, o por el derrumbe de Rusia y el nuevo peligro en Occidente. En septiembre de 1917, decidió que "las tropas requeridas para una gran campaña en Palestina, podrían obtenerse del Frente Occidental durante el invierno de 1917-1918 y podrían completar la tarea a tiempo en Palestina, para regresar a Francia en la apertura del trabajo activo en la primavera."

Sólo Dios puede haber preservado a los amigos compatriotas del Sr. Lloyd George de las grandes penalidades de esta decisión. La guerra no podría ganarse en Palestina; aun más, podría perderse en Francia, y el peligro era grave. Pero el Sr. Lloyd George, incluso abandonado por el General Smuts, había encontrado finalmente el apoyo militar, ya que en este momento, otra figura, gritando “mesesde- barro”, avanza por las alas de la fase central.

Éste fue uno llamado Sir Henry Wilson, quien se retrata a sí mismo durante una misión en tiempos de guerra a Rusia en enero de 1917: Cena de Gala en el Ministerio del Exterior. . . Llevaba la insignia de Gran Oficial de la Legión de Honor y la Estrella y Collar de Bath, también bandoleras rusas y la gorra gris de astracán, y en total, yo era un fino cuadro de un hombre. Causé una gran sensación después en la cena del Ministerio del Exterior y en la recepción posterior. Era mucho más alto que el Gran Duque Serge, finalmente un 'notable', tal como se me dijo.¡Extraordinario! "

A este hombre, posando contra el trasfondo trágico ruso, el Sr. Lloyd George y el Sionismo le deben su oportunidad dorada, que llegó finalmente, e Inglaterra casi al borde de la catástrofe. Sir Henry Wilson era muy alto, delgado, suave y sonriente; uno de esos vivarachos, cuero pulido al límite, tabulado en rojo, decorado con pulidas medallas de latón del Staff que disuadían a los embarrados soldados de trinchera en Francia. Él hablaba francés nativo (por haber tenido la oportunidad de una institutriz francesa) y en esta cuenta "Henri" era amado por los generales franceses, que lo pensaban refrescantemente libre de la tiesura inglesa (de hecho, era un irlandés y en asuntos irlandeses discrepaba con otros irlandeses, por dos de ellos fue disparado en el portal de su casa de Londres en 1922, ellos fueron colgados).[256]

Sir Henry antes, había estado de acuerdo con todos los otros líderes militares sobre la importancia del frente principal y la locura de "exhibiciones" desgastadoras y había aventajado a otros en el vigor con que él declaró este principio: "La forma de acabar esta guerra es matar alemanes, no Turcos. . . El lugar dónde nosotros podemos matar más alemanes está aquí" (en Francia) "y por consiguiente cada libra de munición que nosotros tenemos en el mundo debe venir hasta aquí. Toda la historia muestra que las operaciones en un teatro secundario e ineficaz no tienen ningún afecto en las operaciones mayores, excepto para debilitar las fuerzas comprometidas allí" (1915).

Ningún graduado del Staff, o combatiente privado, disputaría eso. Sir Henry no puede en 1917 haber descubierto alguna razón militar para abandonar este principio básico de guerra y abrazar una opuesta. La explicación de su vuelta-decara puede ser sólo la obvia. Había observado el surgimiento de Sión y la naturaleza de la disputa del Sr. Lloyd George con su propio jefe, Sir Wlliam Robertson. Sir Henry vio la forma de ocupar los zapatos de Sir William Robertson. De la cuenta del Dr. Weizmann de sus "descubrimientos de amigos" en ese período, incluyen una alusión a la "simpatía" del General Wilson, "un gran amigo de Lloyd George". El 23 de agosto de 1917, Sir Henry informó al Sr. Lloyd George "la fuerte creencia que si un esquema muy bueno funcionara perfectamente bien, podríamos sacar a los Turcos de Palestina y muy probablemente podríamos golpearlos completamente fuera durante los meses-del-barro sin interferir de forma alguna con las operaciones de Haig en la próxima primavera e invierno" (en Francia).

En este informe, el Sr. Lloyd George en el último minuto encontró el apoyo que él necesitaba para su orden de septiembre de 1917, citado seis párrafos más atrás.¡Él se agarró de la seductora frase "meses-de-barro"; ¡le dio un argumento militar! El General Wilson le explicó que estos "meses-de-barro" en Francia, el cual hundía los ejércitos, evitarían una ofensiva alemana mayor mientras ellos continuaban, comprendía "cinco meses de barro y nieve desde mitad de noviembre a la mitad de abril" (1918). En este consejo el Sr. Lloyd George fundó su decisión de tomar desde Francia "las tropas requeridas para una gran campaña en Palestina" y tenerlas de vuelta a tiempo en Francia para cualquier emergencia. Acerca de eso, el General Wilson, sólo entre los líderes militares, aconsejó al Sr. Lloyd George que el gran ataque alemán probablemente nunca sucedería (vino a mitad de marzo).

Sir William Robertson vanamente indicó que el calendario era ilusorio; ¡el movimiento de ejércitos traía consigo problemas mayores de transporte y embarques, y cuando las últimas divisiones alcanzaran Palestina, los primeros que llegaran deberían estar siendo reembarcados! En octubre advirtió de nuevo que aquellas tropas tomadas de Francia no podrían regresar allí a tiempo para los combates de verano: "el curso militar correcto para seguir es actuar a la defensiva en Palestina. . . y continuar buscando una decisión en Occidente. . . todas las reservas deben enviarse al Frente Occidental".

En esa instantánea fatal la casualidad, siembre la archi-conspiradora en esta historia, golpeó en favor de los Sionistas. Los Ministros del Gabinete en Londres (quiénes al parecer se había olvidado casi totalmente del Frente Occidental) estaba molestando a Sir William Robertson para"darnos Jerusalén como un regalo de Navidad" (la frase pareciera revelar nuevamente el [257] "extraordinario desparpajo" sobre la guerra que el Dr. Weizmann antes atribuyó al Sr. Lloyd George). En Palestina el General Allenby, bajo presión similar, hizo una avance de prueba, encontrando para su sorpresa, que los Turcos ofrecían poca resistencia y sin mucha dificultad marchó hacia Jerusalén.

El premio no era de valor militar, en la suma total de la guerra, pero el Sr. Lloyd George de allí en adelante no sería refrenado. Se desviaron las tropas de Francia sin tener en cuenta lo que amenazaba allí. El 6 de enero de 1918, Sir Douglas Haig se quejaban del debilitamiento de sus ejércitos en Francia, en la víspera de batalla más grande; él tenía "114,000 soldados infantería menos. El 10 de enero de 1918, el Ministerio de Guerra fue obligado a emitir las órdenes para reducir todas las divisiones de 12 a 9 batallones de infantería.

Una prensa libre podría en ese período haberle dado a Sir William Robertson el apoyo que él necesitaba en la opinión pública, para evitar todo esto. El fue también desmentido, que en esa fase, el estado de los asuntos, predicho por los Protocolos de 1905 estaban llevándose a cabo: "Nosotros debemos obligar a los gobiernos. . . para tomar las acciones en favor de la dirección de nuestro plan extensamenteconcebido. . . mediante lo que representaremos como la opinión pública, en secreto incitada por nosotros a través de los medios de ese llamado 'Gran Poder', la Prensa que, con unas pocas excepciones que pueden desecharse, ya están completamente en nuestras manos". Escritores de gran reputación estaban listos para informar al público del inminente peligro; no les permitieron hablar.

El Coronel Repington, del The Times, era el más famoso de los escritores militares de esos días; su reputación en este campo era la más alta en el mundo. Él anotó en su diario, "Esto es terrible y significará la reducción de nuestra infantería en Francia en 25 por ciento y la confusión en todos nuestra infantería en el momento de la crisis venidera. Nunca me he sentido tan miserable desde que comenzó la guerra. . . Puedo decir muy poco porque el editor de The Times manipula a menudo mis críticas o no las publica. . . Si The Times no vuelve a su línea independiente y actúa como el perro guardián del público, yo lavaré mis manos en esto."

Cuando el cumplimiento de sus advertencias estaba a la mano, Sir William Robertson fue alejado. El Sr. Lloyd George, resuelto a obtener la autoridad para su aventura en Palestina, puso su plan en el Concilio de Guerra Supremo de los Aliados en Versalles, cuyos consejeros técnicos, en enero de 1918, lo aprobaron"sujeto al aseguramiento del Frente Occidental". Sir William Robertson, a la demanda de M. Clemenceau, reiteró su advertencia que pondría mortalmente en peligro el Frente Occidental. Cuando la reunión terminó, el Sr. Lloyd George lo reprendió enojadamente y fue suplantado en seguida por el Sir Henry Wilson.

Antes de que dejara su puesto, usó sus últimos momentos en él para hacer unúltimo intento y evitar el próximo desastre. Fue a París, (también en enero) para solicitar la ayuda del General Pershing, el comandante norteamericano, en llenar el vaciado frente (sólo cuatro divisiones y media norteamericanas habían llegado a Francia entonces). El General Pershing, un verdadero soldado del deber, llevó a cabo la respuesta que el Sir William esperaba y que habría hecho en el lugar del General Pershing: "Él astutamente [258] observó que era difícil de reconciliar mi demanda por ayuda en la defensa del Frente Occidental con el deseo del Sr. George de actuar ofensivamente en Palestina. Desafortunadamente, no existía ninguna respuesta a ese argumento, sólo que, hasta donde estaba personalmente interesado, ningún hombre o arma podría ser enviada a Palestina desde cualquier lugar".

Después que Sir William Robertson ya no estaba largo tiempo "envuelto". Su cuenta difiere de las memorias del Sr. Lloyd George y de otros políticos en que no muestra ningún rencor; su único tema es el deber. De su tratamiento dice meramente, "frecuentemente había sido mi deber desagradable durante 1917, objetar las empresas militares que el Primer Ministro deseaba que el ejército llevara a cabo y esta oposición sin dudas determinó que intentara otro Jefe del Staff Imperial de Generales. . . En el punto de reemplazo, por consiguiente, no había nada que decir y yo no dije nada". Así un hombre admirable transita por esta historia de muchos hombres menores, pero su trabajo perduró, porque, al momento de su despido, él puede haber salvado los suficientes hombres y armas para que la desmenuzada línea se mantuviera hasta el último extremo, en marzo, como una soga rasgándose puede sostenerse por un solo hilo.

Cuando él se fue, dos hombres desde fuera del gobierno y el ejército continuaron la lucha, y sus esfuerzos merecen el registro porque los suyos estaban entre losúltimos intentos de preservar el principio de libre información, independiente y vigilante. El Coronel Repington era un ex oficial de la caballería, un admirador de mujeres hermosas, un amante de la buena charla, un enamorado de su sable. Sus diarios muestran un cuadro duradero de la vida espumosa de los estrados mientras los ejércitos luchaban en Francia y los intrigantes de Londres conspiraban en las antecámaras políticas. Él lo disfrutaba y aunque sentía su incongruencia comprendió que la tristeza no era ningún remedio. Era tan honrado y patriótico como Robertson, e incorruptible; las pródigas ofertas (qué lo podría haber atraído al silencio, y posiblemente se pensaba así) no tenían efecto en él.

Él escribió, "Nosotros estamos alimentando más de un millón de hombres en los teatros de ‘exhibición’ de guerra y estamos debilitando nuestras fuerzas en Francia en un momento cuando todas las fuerzas de los Boches desde Rusia pueden venir contra nosotros. . . Soy incapaz de recibir el apoyo del editor de The Times a mi tarea que debo despertar al país y pienso que no podré seguir con él por más tiempo. (yo descubrí los diarios del Coronel Repington a través de mi trabajo en este libro y entonces comprendí que su experiencia era idéntica con la mía, sólo veinte años después, con el mismo editor). Un mes después él escribió, "En una entrevista tormentosa, le dije al Sr. Geoffrey Dawson que su subordinación al Gabinete de Guerra durante este año fue la causa fundamental de la peligrosa posición de nuestro ejército. . . Yo no tendría nada más que hacer con The Times."

Esto dejó a un hombre en Inglaterra que podía y deseaba publicar la verdad. El Sr. H.A. Gwynne, del Morning Post, publicó los artículos del Coronel Repington, sin someterlos a censura, los cuales exponían el debilitamiento del Frente francés en la víspera de su ataque. Él y el Coronel Repington fueron sometidos a proceso, juzgados y multados (la opinión pública estaba aparentemente demasiado a su lado para una retribución más dura [259]). Sir William Robertson escribió al Coronel Repington, "Como usted, hice lo que era mejor para los intereses generales del país y el resultado ha sido exactamente lo que yo esperé. . . Pero la gran cosa es mantenerse en un curso correcto y entonces uno puede estar seguro que el bien vendrá en el futuro de lo que puede parecer ser malvado ahora".( *)

Así los dos años de tiempos de guerra de la dirección del Sr. Lloyd George en Inglaterra fueron importantes en sus efectos para el presente , y creo que he mostrado cómo logró él oficina y qué propósito superior siguió a través de ella. Después de dieciocho meses él había superado toda oposición, había desviado una masa de hombres de Francia a Palestina, y estaba por fin listo para la gran ventura.

El 7 de marzo de 1918 él dio las órdenes para "una campaña decisiva" para conquistar toda la Palestina, y envió allí al General Smuts para instruir al General Allenby de acuerdo con esto.

El 21 de marzo de 1918
el esperado ataque alemán en Francia comenzó, incluyendo a todos los hombres, armas y aviones liberados del Frente Ruso. La "campaña decisiva" en Palestina fue suspendida inmediatamente y cada hombre que podría ser sacado de de Palestina fue llevado rápidamente a Francia. El número total de hombres empleados en Palestina fue de 1.192.511 hasta octubre de 1918 (General Robertson).

El 27 de marzo de 1918
, el Coronel Repington escribió, "Ésta es la peor derrota en la historia del ejército". El 6 de junio los alemanes afirmaron tener 175,000 prisioneros y más de 2,000 armas pesadas.

En ese punto se mostró la verdad de laúltima frase de la carta citada más arriba de Sir William Robertson al Coronel Repington, y ellos son de un continuo augurio esperanzador a los hombres de buena voluntad de hoy. Manteniendo el curso correcto él había salvado lo suficiente para sostener la línea, en el punto de rompimiento, hasta que los norteamericanos comenzaron a llegar con fuerzas. Desde allí la guerra estaba virtualmente en un fin. Claramente, si Rusia hubiese sido apoyada, la excursión Palestina evitada, y la fuerza se hubiese concentrado en Francia, podría haber concluido antes, y probablemente sin el "enredo" de EEUU. Sin embargo, eso no habría llevado más allá el gran plan para "el gobierno de los asuntos humanos".

A estas alturas en el relato, escribo con los sentimientos de un participante, y ellos probablemente influyen en lo que yo he escrito de la larga historia más temprana, porque los efectos, tal como los he visto en mi generación, parecen para mi ser malos. Recuerdo el gran ataque alemán del 21 de marzo de 1918; Lo vi desde el aire y en tierra y estaba en el combate durante el primer mes, hasta que fui alejado en una camilla. Recuerdo las órdenes de Sir Douglas Haig, que cada hombre debía luchar y morir donde estaba; se anunció en las paredes del comedor de mi escuadrón. No tengo ninguna queja

(*) En la continuación de todo esto, Sir Edward Carson, que había ayudado al Sr. Lloyd George inconscientemente a ser Primer Ministro, renunció al gobierno y le dijo al editor de The Times que era la boquilla del Sr. Lloyd George, y que el Morning Post era un periódico verdaderamente independiente. El Sr. Gwynne le dijo Coronel Repington que el gobierno deseaba destruir al Morning Post "ya que es uno de los pocos periódicos independientes que quedan". Antes de que viniera la Segunda Guerra "fue destruido", como fue relatado. Después de eso, sólo una publicación semanal sobrevivía en Inglaterra que, en mi opinión, por muchos años buscó levantar el principio de informar imparcial e independiente, pero en 1953 Truth [Verdad] también fue mediante un cambio de propiedad, puesto en la línea.[260]

sobre la experiencia, y no la anularía de mi vida si pudiera. Ahora que yo he llegado a ver por qué medios y motivos ulteriores, que eran todos provocados, pienso que las próximas generaciones podrían ser un poco mejor en ser capaces de mantener el "curso correcto" de Sir William Robertson, y para asegurar que el bien vendrá en el futuro de lo que les pareció a ellos era malvado, si ellos saben un poco más de lo que sucedió en aquel entonces y ha continuado subsecuentemente. Ésta es mi razón por escribir el presente libro.

Como resultado de la victoria en Europa el territorio codiciado en Palestina estaba en toda su longitud adquirido. Pero una cosa es adquirir la tierra y otra construir algo en ella. En esta tierra, una "patria" Sionista sería erigida, luego un "estado" (y por último ¿una "comunidad de naciones"?). Ninguno de estas cosas podría hacerse exclusivamente por Inglaterra. No existía un precedente para la donación de territorio árabe, por un conquistador europeo, a un beneficiario Asiático. Para tal transacción, otras naciones tuvieron que ser co-optadas, muchas naciones, y una compañía promovida, para que pudiera darse una semejanza con un negocio honesto. De hecho, se requería una "liga de naciones", y Norteamérica, sobre todos, tuvo que ser involucrada. Esta otra parte del plan también estaba en preparación; mientras los ejércitos británicos tomaban la región de tierra deseada, los hábiles abogados habían estado buscando formas de arreglar los títulos de derecho para hacerlo, creando una compañía y en general habían promovido la tarea.

Sr. Lloyd George había servido su turno y su día estaba casi listo. El lector puede volver sus ojos ahora al otro lado del Atlántico y ver que habían hecho el Sr. House, el Sr. Brandeis y el Rabino Stephen Wise. Un Sr. Woodrow Wilson juega una parte oscura en estos procedimientos.

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